Rascador de hielo con resistencia calefactora integrada, alimentado por el encendedor de 12 V del coche, con cable de 4,2 metros.
El calor derrite el hielo en lugar de arrancarlo, así que el plástico se desliza sobre el parabrisas sin rayarlo. Un rascador convencional arrastra los granos de hielo contra el cristal, y ahí es donde salen las marcas.
Los 4,2 metros de cable dan de sobra para rodear el coche entero desde el encendedor.
En invierno, elimina también la espera de tener que arrancar y esperar a que caliente el motor.